No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.(Epicteto de Frigia)
¿Y tu, vives o temes? Piénsalo mañana hablaremos de ello.
A menudo el deseo de alcanzar el objetivo nos hace confundir cantidad con calidad. Acostumbrados a escuchar que el trabajo es una de las claves más importantes para alcanzar el éxito decidimos trabajar sin descanso para conseguirlo. Aunque efectivamente el trabajo es una de las claves el truco no consiste en trabajar a lo bestia sino en trabajar con "técnica".
El "trabajo inteligente" vale más que el "trabajo bruto". Mi hermano es un muy buen jugador de futbol con una técnica y unos conocimientos casi profesionales yo, sin embargo, soy bastante mediocre pero estoy en buena forma física. De forma que cuando jugaba intentaba compensar mi falta de inteligencia balompédica con esfuerzo físico. Ya que los demás son mejores, yo correré el doble que ellos pensaba. A veces esto funcionaba pero la mayor parte de las veces lo único que conseguía era pasarme el partido corriendo detrás del balón. Con el paso de los minutos mi obsesión por alcanzar el balón iba en aumento e iba perdiendo cada vez más la percepción de lo que estaba sucediendo a mi alrededor, tan sólo era un pollo sin cabeza detrás de un balón. Al final lo único que conseguía era machacarme físicamente para nada.
Un día mi hermano harto ya de mis carreras a lo loco vino a mi casa me dio una hoja con algunas instrucciones básicas sobre estrategía y me dijo "el futbol no consiste en ver quíen corre más sino en quién se sitúa mejor". Si quieres correr haz atletismo.
Decidí que a partir de ese momento iba a pensar más en mi posición sobre el campo y menos en el balón. Pense que de todos modos tardaría en mejorar pero aquello sucedió mucho más deprisa de lo que nunca pude imaginar. El siguiente partido me lo pase concentrado en seguir las 4 instrucciones básicas que me había dado mi hermano y fue sorprendente. Ya no tenía que correr como un maratoniano ahora podía adivinar donde estaría el balón al segundo siguiente y adelantarme tranquilamente a ese movimiento. No sólo eso, también podía apoyar a mis compañeros de equipo y buscar el mejor hueco para hacerlo. Ahora mi buena forma física si marcaba una diferencia. Todos los que conociamos "las claves" veiamos el hueco pero yo podía llegar antes.
Aprendí muchísimas cosas de esta experiencia.
No importa las horas que trabajemos importa cuanto trabajamos por hora. Es decir que rendimiento le sacamos a cada hora.
Busca las claves, ese 20% del esfuerzo que consigue el 80% de rendimiento (Principio de Pareto).
La estrategía y la técnica son superiores a la fuerza.
Hay que estar preparado para cuando llegue la oportunidad, ciertamente el estar en forma por si sólo no es muy útil en el futbol pero combinado con unos conocimientos básicos de estrategía la cosa cambia.
Si centramos todos nuestros esfuerzos en la cantidad de horas trabajadas perderemos la perspectiva y al cabo de un tiempo no sabremos lo que estamos haciendo. Más horas no significan más rendimiento a veces incluso es al revés. Como un pollo sin cabeza correremos sin saber a donde.
"Por otra parte, hay cinco casos en los que puede predecirse la victoria:
El que sabe cuando puede luchar y cuando no, saldrá victorioso.
El que comprende cómo luchar, de acuerdo con las fuerzas del adversario, saldrá victorioso.
Aquél cuyas filas estén unidas en un propósito, saldrá victorioso.
El que está bien preparado y descansa a la espera de un enemigo que no esté bien preparado, saldrá victorioso.
Aquel cuyos generales son capaces y no sufren interferencias por parte de su soberano, saldrá victorioso.
Es en estos cinco puntos en los que se conoce el camino a la victoria.
Por tanto os digo: Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla. "
Comentaba Eduard Punset en su artículo semanal que los hombres no superan los 12 años de edad mental en toda su vida. Supongo que tiene tanta razón como cuando Socrates decía que el cerebro femenino no era apto para tomar decisiones.
En todos los tiempos la corriente dominante de pensamiento intenta hacernos comulgar con ruedad de molino y de hecho nos sentimos bien al hacerlo.
Mucha gente no se da cuenta que la discriminación sexual es una moneda de dos caras y que si queremos tener una sociedad igualitaria debemos sostenerla sobre su canto.De lo contrario no tendremos más que problemas.
Nadie habla de la discriminación que sufre el varón probablemente porque la mayoría ni siquiera es consciente de la misma. Todos reconocemos como insultantes esos anuncios de mujer objeto pero nadie dice nada de las películas que muestran al heroe violento. Cuanto más violento más héroe. Hemos erradicado el "las mujeres en la cocina" pero aún seguimos con el "los hombres no lloran".
Muchos dirán que esto es inherente a la condición masculina. También hace un siglo se consideraba que la inteligencia no era propia del sexo femenino. Afortunadamente el ser humano ha creado un ardid llamado cultura que transforma, anula, y modifica la parte de nuestra herencia animal que no deseamos. Por esto decimos que la cultura nos hace libres.
Si realmente queremos una sociedad igualitaria ha llegado la hora de luchar por la liberación masculina. No podemos seguir con caducos clichés que encadenan a los varones. A veces literalmente, el porcentaje de hombres en la carcel por cada mujer es de 7 a 1.
Debemos enseñar a nuestros jóvenes que resolver sus problemas con violencia no es propio de hombres sino de animales. Es triste que las mujeres aún se agujereen partes de su anatomía, mayormente las orejas, para llevar abalorios que las hagan mas atractivas. Pero no lo es menos que los jóvenes se maten en las calles para demostrar quién es más hombre.
Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito. (Aristóteles)
Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito; siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino.
Python no trabaja de forma estándar con funciones para operaciones de matrices pero la instalación del paqueten NumPy soluciona el problema sobradamente. NumPy proporciona un objeto matriz con todas las operaciones de matrices necesarias además de un rendimiento comparable al de cualquier software matemático comercial.
NumPy puede resultar muy útil a la hora de trabajar con factorización en matrices no negativas NMF necesarias para extraer características relevantes de cantidades de datos.